Viendo al moribundo en su camastro, atado del alma, a punto del abismo, uno piensa en la vida. En los momentos e instantes que la llenan, en las ausencias que aún se sienten entre costilla y costilla, ese despertar con ella al lado… piensa en tantas cosas… piensa, pero poco cambia. Él morirá, y nosotros también.
Punto y seguido
Siéntete bienvenid@ a estos microcuentos, no hablan de muertes, ni de crisis, ni de problemas existencias o emociones. O tal vez sí.Había una vez nada